La colaboración Shinichiro Watanabe & Yoko Kanno: Let’s Jam!


A Shinichiro Watanabe siempre le ha gustado la música, más incluso que el anime, pero, por estos giros de la vida, terminó siendo director de series de anime. Sabiendo esto parece fácil entender el protagonismo que ha tenido siempre la música en sus realizaciones (en un espectro de lo más heterogéneo), bien como rasgo de estilo que las convertirá en un elemento identitario, diferenciador respecto a otras series o como centro de afición de los protagonistas.

Así parece una gran suerte que el destino de Watanabe se cruzara con el de Yoko Kanno, que ha demostrado ser no solo una compositora de gran talento, sino también una de las más versátiles, quien en sus composiciones para el anime (aunque haya trabajado además para el cine de imagen real y para televisión) ha tocado los géneros y estilos más diversos: pop, rock, jazz, electrónico… sin dejar de lado la música sinfónica.

Macross Plus

La relación profesional de Watanabe con Kanno dio comienzo en Macross Plus, una continuación de 4 OVAs de la serie de mechas de los 80 que fue llevada a cabo por el Studio Nue en los años 1994-95.  Aquí Watanabe era co-director, compartiendo responsabilidades con Shōji Kawamori, con lo que esta labor compartida (seguramente Watanabe era más bien el segundo de a bordo) hace que aún no podamos hablar de una serie 100% del autor.

Sin embargo, Yoko Kanno estaba detrás de la banda sonora, que fue una primera toma de contacto que sin duda ayudó a que Watanabe la tuviera en cuenta para su primera serie en solitario.

Macross Plus fue la serie que colocó a Kanno en el mapa de la composición para anime; no solo llamó la atención por la calidad de su trabajo sino también por los múltiples géneros musicales a los que recurrió. Desde el sinfonismo de inspiración más clásica hasta el techno pasando por temas con juegos de voces, tribales y ritmos variados.

Si nos fijamos en las composiciones orquestales (interpretados por miembros de la Orquesta Filarmónica de Israel) ya daba muestras de su talento en la elaboración de melodías y su carácter evocador (lo noble en Nathional Anthem of Macross, la sensación del vuelo en Fly up in the air, lo romántico en Myung Theme, magnífico tema de gran belleza…), mientras que en la parte musical más heterogénea teníamos piezas para los momentos más ligeros, canciones o también instantes de aire más melancólico como los juegos de voces del track Bad Dog, sugerente corte en el que vemos cómo, progresivamente, la melancolía va ganando en intensidad.

En 1995 se realizó un largometraje de Macross Plus, de nuevo contando con la dirección de Shōji Kawamori y Watanabe como segundo de a bordo. Kanno volvió a ponerse a cargo de la parte musical pero en este caso su aportación fue menor ya que se dedicó en su mayoría a reutilizar temas ya existentes o versiones de sus temas para los OVAs.

Cowboy Bebop

Años más tarde, le llegó la oportunidad a Watanabe para la dirección en solitario de una serie y esta fue Cowboy Bebop, para el estudio Sunrise, tal vez una de las series más populares y carismáticas de la historia del anime. Y ello a pesar de una emisión accidentada, ya que la serie sufrió un parón a su mitad a causa de las críticas por la violencia en la animación japonesa que se estaban produciendo en su momento.

Watanabe volcó en esta serie todas las películas que le gustaron en su juventud a través de las aventuras de un grupo de cazarrecompensas espaciales combinando la acción y  el humor y dándole un barniz de melancolía.

Si por algo llamó la atención la serie fue por su indisociable estilo musical, el cual no se quedó en un mero acompañamiento para las imágenes sino que se convirtió en un elemento identificativo, una seña de identidad de la producción. Esto es así hasta tal punto que la banda sonora se convirtió, con todo merecimiento, en una de las composiciones más populares de la historia del anime.

Las historias, leyendas y curiosidades sobre esta creación son múltiples y algunas bastante conocidas. Yoko Kanno creó un grupo musical, The Seatbelts, específicamente para esta BSO, una banda de blues/jazz que se ocuparía de interpretar los cortes musicales dentro de un espectro musical de lo más variado: jazz, big band, blues, baladas acústicas, hard rock, country,  funk; incluso música electrónica, hip-hop y composiciones experimentales.

Como se puede comprobar, el gusto por la experimentación de Kanno continuaba aquí, lo que sería una gran suerte para la serie y para Watanabe.

Según ha confesado este en alguna entrevista, el popular y enérgico corte Tank! (para el opening de la serie) fue compuesto por Kanno incluso antes de empezar la animación de la serie. La compositora, en un momento de total desbordamiento creativo, llegaba a componer incluso más temas de los que el director necesitaba, aunque finalmente encontrara momentos dentro del argumento para incluirlos.

También, en un momento de inversión del proceso de creación, estos temas musicales sirvieron de inspiración y de idea para escenas que Watanabe aún estaba desarrollando, con lo que se podría decir que Kanno fue una parte decisiva dentro de la creación de la serie.

Analizar al completo esta banda sonora requeriría un proceso exhaustivo (existen 4 discos que contienen toda la música de la serie, sin contar recopilatorios) y por su riqueza se merecería un artículo completo solo para ella sola. Pese a todo, no podemos dejar de destacar: temas trepidantes como Rush, blues a base de armónica como Spokey Dokey, frenéticos a  ritmo de ska como Bad dog no biscuits, risueños como Cat Blues, aflicción mediante ritmos tribales y con base de saxofón en Space Lion, piezas de lo más bailable como Too Good Too Bad, simpáticas composiciones como Car, pegadizos ritmos de tambores en The egg and I, puro jazz en Gateway

Esto en lo referido a temas instrumentales, en cuanto a temas vocales también tenemos una amplia selección de baladas, blues, rock… Tal vez la canción más representativa sea See You Space Cowboy, que acompaña el ending de la serie, una balada de aire jazzístico. Aunque una de las mejores canciones probablemente sea Rain, cantada en inglés por Steve Conte y con letras de Tim Jensen. Son ellos quienes se encuentran también detrás de otra de las mejores piezas, Words That We Couldn’t Say, una estupenda balada. Jensen firma las letras en inglés de varias de las canciones. Otra de las letristas, Gabriela Robin (quien canta asimismo varias canciones) siempre se ha rumoreado que podría ser un seudónimo de la propia Yoko Kanno.

Sería interminable reseñar cada uno de los cortes y canciones de la banda sonora. Para los que quieran disfrutar de todos y cada uno de ellos al completo tienen los siguientes 4 discos:

  • Cowboy Bebop
  • Cowboy Bebop: No Disc
  • Cowboy Bebop: Blue
  • Cowboy Bebop: Vitaminless

Confirmado el éxito de la serie tanto de público como de crítica, no era de extrañar que acabase llegando su trasvase al medio cinematográfico. Esto sucedió en 2001 con Cowboy Bebop: Knockin’ on Heaven’s Door, dirigida de nuevo por Shinichiro Watanabe. El film venía a ser como un capítulo más grande, más largo y con más de todo narrando una historia ubicada entre los capítulos 22 y 23 de la serie.

De nuevo Yoko Kanno se encargaba del apartado musical, manteniendo la línea que ya empleó para televisión: variedad de estilos musicales con predominio del jazz, riqueza en temas y leit motivs diferentes y numerosas canciones…

Tras el triunfo de Cowboy Bebop

Con el éxito de su cowboy espacial, Watanabe tenía puerta abierta para hacer prácticamente lo que quisiera, y así fue en 2004 en que presentó Samurai Champloo, dentro del estudio Manglobe. Otra apuesta en que mezclaba elementos en principio incompatibles como las historias de samurais (o chambara) con la música hip hop. En este caso nuestro director decidió prescindir de Yoko Kanno y contrató a músicos habituados a moverse dentro del rap y el hip hop.

Tras esta serie, sufrió un largo parón en la dirección en el que se dedicó a tareas varias como asesor musical en proyectos de terceros. En 2007 se encargó de dirigir un episodio del film omnibus Genius Party. No era la primera vez que se encargaba de un episodio dentro de un largometraje colaborativo.

En 2003 ya realizó un corto para el proyecto Animatrix, de título Kid’s Story, (con música de Don Davis, compositor oficial de la saga) trabajo que logró sin duda gracias al prestigio conseguido en occidente con su serie de Cowboy Bebop. Volviendo a Genius Party, este se pretendía un proyecto para reunir historias de varios de los mejores directores de la escena japonesa, entre los que se encontraba justamente su antiguo colaborador Shoji Kawamori.

El episodio de Watanabe se tituló Baby Blue, duraba 15 minutos y contaba la historia de un par de adolescentes que deciden saltarse las clases y huir lo más lejos posible sin pensar en el futuro, solo en el momento. La música volvió a estar a cargo de Yoko Kanno, un pequeño encargo resuelto con eficacia, sencillez, suaves notas a guitarra española resultando un emotivo refuerzo sonoro.

Encadenando proyectos: Kids on the slope, Space Dandy, Terror in Resonance

El siguiente proyecto netamente suyo y dirigido al 100% por Watanabe sería Kids on the Slope (Sakamichi no Apollon), adaptación en 12 episodios del manga del mismo título de Yuki Kodama y producido por el estudio Mappa. El argumento, ambientado en el año 1966 en un pequeño pueblo japonés, era una clásica historia de relaciones, amistades y romances incipientes de un grupo de chavales de instituto y la afición de varios de estos al jazz.

De nuevo anime y música juntos, aunque en este caso a través de la afición musical de sus protagonistas. Kanno volvió al equipo aunque en esta ocasión buena parte de su trabajo fue realizar arreglos de los temas clásicos de jazz que los personajes interpretan. No obstante, también hubo labor de composición y, como no podía ser de otro modo viendo el contexto de la historia, mucha de esta música nueva tenía aires del jazz más clásico.

Un buen ejemplo de esto es el motivo para el personaje de Yurika. Aunque seguramente los momentos más conseguidos de la banda sonora sean los menos adscritos al jazz como el corte Apollon Blue, una sensible y triste pieza de gran belleza o el corte Transparent, con un poso también triste.

Después de Kids on the slope pareciera que hubiera recuperado el ritmo de trabajo ya que en 2014 se embarcó en dos proyectos, el primero de los cuales fue Space Dandy, para el estudio Bones. Watanabe volvía a la ciencia-ficción con esta serie en la que un dandy recorre el espacio para capturar extrañas especies alienígenas.

La producción es una comedia delirante con una particular estética entre lo colorido, lo pop y lo psicodélico y la banda sonora va en consonancia, mezclando estilos variados como la música disco, los 80 o la electrónica. Sin embargo, Yoko Kanno no estuvo en el proyecto (tan solo le fue encargada una canción para el ending y algunos cortes aislados) a pesar de que parecía una propuesta perfecta para su polifacética personalidad musical. Tal vez el hecho de que Watanabe fuera director jefe y no director pleno hiciera que no pudiera ejercer control sobre este aspecto.

Ese mismo año, en 2014, dirigía otra serie, de nuevo para el estudio Mappa, Terror in Resonance (Zankyō no Terror) de solo 11 episodios, acerca de un par de adolescentes que cometen una serie de atentados terroristas en Tokio.

En esta ocasión sí volvió a recurrir a su vieja colaboradora, quien se ocupó plenamente de la banda sonora y de las canciones del opening y ending. Un soundtrack que, pese al argumento al que acompaña (bombas en la capital japonesa, misterio, tensión, escenas de acción…) parece pedir un tono dinámico, enérgico (aunque también hay momentos así, cortes con empleo de guitarras eléctricas y algún otro instante que puede recordar a algunas composiciones recientes de Hans Zimmer) pero la sensación que predomina es de melancolía, aflicción y gelidez.

A ello contribuyen canciones como Von o Bless, ayudadas por la etérea voz del cantante islandés Arnór Dan (quien canta asimismo en islandés); cortes instrumentales como Fuglo, basado en notas de piano, o Walt… Para lo cual recurre tan solo a una pequeña selección de músicos: teclados, guitarra, bajo, batería, etc…

Resulta curioso saber que la banda sonora se grabara en Islandia, en los estudios del grupo Sigur Rós. El motivo es que Watanabe era seguidor de la música de este grupo y sus canciones de aire lánguido y frío; y pensó que esta misma atmósfera tristona sería el acompañamiento musical que mejor le sentaría a la historia. De nuevo, Watanabe aportando su perspectiva musical a su creación. La banda sonora está recopilada en dos CDs, el segundo de los cuales lleva el subtítulo de Crystalized.

El último proyecto, hasta la fecha, de Watanabe ha sido el corto animado Blade Runner Black out 2022, de este año, 2017, un nuevo encargo desde Hollywood, como lo fue Animatrix, en que narra eventos que suceden entre las dos películas de Blade Runner y que, junto con otros cortos más, pretendía llenar el hueco de información entre ambos largometrajes. Tampoco en este caso contó con la compañía musical de Yoko Kanno.

Hasta el momento de escribir estas líneas, esta ha sido la colaboración de estos dos grandes artistas. Shinichiro Watanabe, desde el éxito de Cowboy Bebop, se ha convertido en una de las figuras más respetadas del anime y más populares a nivel internacional.

Yoko Kanno es una de las compositoras para anime más populares, toda una estrella del género que ha demostrado a lo largo de los años no solo un talento multidisciplinar sino también su gran calidad como compositora, explotando su calidad no solo en el anime, sino también en el campo de los videojuegos, cine y series de televisión de imagen real. Esperemos que la colaboración de estos dos genios continúe y nos regale nuevas obras de alto nivel y donde la música tenga gran peso protagónico, como no puede ser de otro modo.


Fuentes + Info


El Autor · Felipe Múgica

Licenciado en periodismo que acabó trabajando en diseño y maquetación de páginas web ha volcado su afición al cine en su web sobre Tim Burton: Tim Burton’s Town y redactando reseñas de cine en Micro-reseñas cinéfagas.

Ha colaborado con textos en diversas webs como Cine Made in Asia, sobre cine asiático, Blog Visual, sobre anime y bandas sonoras y con reseñas de bandas sonoras en el anuario de Cineasia Vol. 2 y en la edición especial en DVD/blu-ray de El niño y la bestia.

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