El Palacio Heijo de Nara, la visita a un monumento histórico


El periodo Nara (710 – 794 d.c.) fue un momento muy movido dentro de la historia de Japón (como casi todos), y se sucedieron una gran cantidad de acontecimientos que trajeron muchas costumbres que arraigaron; otras sin embargo, se perdieron en el tiempo.

Es la época del fortalecimiento y expansión por las clases altas del Budismo por buena parte del país, y además fue el periodo en donde se construyó el Todaiji, todavía hoy principal baluarte budista que sigue siendo el edificio más grande construido jamás en madera.

El comienzo de este periodo oficialmente ocurre cuando la emperatriz Genmei, regente en aquel momento, decide establecer en Nara (conocida como Heijo-kyo) como la capital del reino. Siendo precisamente este palacio, el lugar donde decide establecer su residencia.

Un monumento arrebatado por los historiadores y arqueólogos de las propias garras del olvido y que hoy os traemos.

¿Qué fue este sitio?

Este palacio, incluido en la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, fue una especie de residencia oficial para el emperador regente. En ella se celebraban todo tipo de ceremonias de estado tales como el Año Nuevo o la propia coronación de un nuevo mandatario.

Como bien dicen algunos expertos, se podría decir que este increíble edificio podría haber servido como una especie de “oficina” del emperador donde llevar a cabo todas las labores importantes.

¿Es la estructura original lo que estamos viendo?

Dentro de este complejo palaciego destacan dos partes fundamentales: el propio palacio llamado Daigokuden, y una entrada en la parte sur del largo recinto (más de 1 km de largo por 1km de ancho), denominada puerta Suzaku. Desgraciadamente, ambas estructuras no son las auténticas.

Lo que estás observando en nuestras fotografías es una reconstrucción terminada en el año 2010 en conmemoración del 1300 aniversario de Nara como capital del reino y que, quizá, poco o nada tuvo que ver (o sí) con la estructura original.

Tenemos que remontarnos a los años 70, cuando un grupo de arqueólogos descubren en este pequeño paraje del norte de Nara los restos de lo que parecían ser una especie de pilares de madera incrustados en el duro suelo.

Tras estudiarlos, se dieron cuenta de que este sitio debió de albergar antaño un gran complejo que cobijó a un gran número de personas, por lo que pensaron que éste podría ser el lugar donde se construyó el tan mencionado palacio en las antiguas crónicas.

Sin embargo, ni su estructura ni su forma sobrevivieron al tiempo, por lo que los expertos, tras muchos años de estudios y de comparaciones con otros edificios como castillos y templos de la misma época, llegaron a una conclusión sobre cómo podía haber sido, y lo plasmaron en la estructura de madera que hoy se puede ver.

Se podría decir que es el resultado de la interpretación después de años y años de estudio por parte de historiadores.

¿Qué se puede ver hoy?

Hoy en día se ha convertido en un recinto con una gran explanada que se puede visitar casi las 24 horas del día. De hecho, al caer la noche, toda una serie de luces estratégicamente colocadas iluminan el edificio permitiendo que éste sea visto a kilómetros de distancia. Todo un espectáculo que os recomendamos ver si tenéis la oportunidad.

Por otro lado, siendo quizá esta la parte más interesante de todo, el antiguo palacio guarda en su interior un pequeño gran museo donde poder ver réplicas de los adornos utilizados, fotografías y dibujos con la historia del lugar, herramientas de la época y hasta una réplica del trono del emperador que utilizaba en todas las ceremonias.

Lo más destacable del museo es la parte donde explican cómo la reconstrucción del mismo se hizo totalmente a mano.

Tanto los grandes pilares de madera, las escaleras que rodean la entrada, los adornos que coronan su tejado y hasta las decenas de pinturas de animales mitológicos y otras centenares de flores se hicieron contratando a los mejores artesanos y pintores.

Toda una obra maestra de la antigüedad, pero hecha hace tan sólo unos pocos años.

¿Cómo puedo visitarlo?

  • La mejor manera es utilizar la línea de tren Kintetsu Nara, y dirigirte a la estación Yamato Saidaiji. Desde allí, tan sólo deberás andar 15 minutos en dirección este.
  • Te recomendamos que busques ambos lugares (estación Yamato Saidaiji y palacio heijo) en Google maps, y podrás hacer una ruta andando muy sencilla.

Además el propio pueblo de Yamato Saidaiji dispone de centros comerciales donde puedes comer tranquilamente, amen poder darte un buen paseo por los alrededores del lugar donde podrás ver una pequeña y típica zona rural de esta zona de Japón, llena de campos de arroz y templos.

Horario del museo en el interior del palacio:

  • Abierto de 09:00 a 16:30 (última entrada a las 16:00)
  • Lunes cerrado
  • Precio: GRATIS
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