Okinawa, paraíso tropical para cualquier tipo de viajero


Uno de los grandes encantos de Japón es la enorme diversidad paisajística que ofrece, pese a ser un país de un tamaño reducido. Fuera de sus fronteras asociamos Japón con las montañas, los campos de arroz y los volcanes, pero existe una zona dentro del territorio nipón que ofrece un panorama radicalmente diferente, compuesto de playas de aguas turquesa y bosques tropicales.

Hablamos de la prefectura de Okinawa; la más meridional del país, compuesta por 160 diminutas islas (de las cuales tan sólo 49 están habitadas) esparcidas al noreste de Taiwán. Así nos lo han hecho saber en el seminario sobre Okinawa impartido por el Sr. Shinji Murakami, de la Okinawa Convention and Visitors Bureau, en la Oficina Nacional de Turismo de Japón en Madrid la pasada semana.

De un aspecto más similar a Hawaii o Bali que al resto de Japón, pero de una naturaleza mucho más virgen que la mayoría de los destinos paradisíacos del Océano Pacífico, Okinawa es el lugar ideal para pasar unas tranquilas vacaciones de sol y playa o una romántica luna de miel escapando del bullicio de la ciudad. Al contrario que en el resto del país, este archipiélago no percibe cambios drásticos de temperatura.

La media anual es de unos agradables 23º C, siendo enero, con una media de 17º, el mes más frío del año. Teniendo en cuenta que la temperatura del agua nunca desciende de los 20º C, y que rara vez se ve azotado por fuertes tifones al estilo del Japón continental, Okinawa se puede disfrutar en cualquier época del año.

Alrededor de 10 millones de turistas anuales (la mayoría provenientes de Japón) eligen estas pequeñas islas para pasar unas vacaciones en busca de paz y tranquilidad, pero también de diversión en forma de deportes acuáticos, avistamiento de cetáceos y actividades de lo más peculiares, como bañarse a lomos de un caballo en la isla de Kume.

Los manglares de Yaeyama, el acuario Churaumi y los bosques tropicales de Iriomote son otros de los grandes atractivos de la región.

Pero Okinawa no es solo un resort playero de primera orden; sus islas albergan un vasto patrimonio arquitectónico y cultural, legado del antiguo Reino de Ryukyu al que perteneció hasta finales del siglo XIX, que los amantes del arte y la historia disfrutarán especialmente.

El Castillo de Shuri, las ruinas del Castillo de Nakijin y los santuarios Utaki y Kudakajima son algunos de los vestigios del antiguo Okinawa que tienen sus puertas abiertas al público interesado en conocer la rica y apasionante historia de la prefectura.

Tampoco podemos olvidarnos del kárate; arte marcial que tiene sus raíces en este archipiélago y que es posible presenciar e incluso practicar en alguno de sus numerosos dojo.

Pero si hay algo que caracteriza a Okinawa es la longevidad de sus gentes. Ya sea por su relajado ritmo de vida, su cuidada dieta kusuimun (‘saludable’) a base de tofu, carne y mucha verdura, o una mezcla de ambos, estas islas forman una reconocida “zona azul” con una esperanza de vida muy superior a la media mundial.

Un total de 33 ciudades japonesas y 15 internacionales (todas ellas en Asia) ofrecen vuelos directos a Okinawa.

Los viajeros que quieran probar el “island hopping”, o el turismo entre islas, pueden echarle un vistazo al Okinawa Island Pass de Japan Airlines; un billete único que se puede emplear en un total de cinco vuelos distintos desde y hacia cualquier aeropuerto de la prefectura. También se es posible desplazarse entre islas en barco o ferry.

¿Os parece un destino lo suficientemente atractivo como para disfrutar unas vacaciones de playa?


  • Fotografías: JNTO
Previous ¡Yo-Kai Watch viaja hasta JUVENALIA!
Next Sandra Sánchez gana el oro en el Trofeo Internacional Villa de Madrid y mantiene su número 1 del ranking mundial