Ikebana, el arte del arreglo floral japonés


Hoy, de entre todas las corrientes artísticas que provienen de la tradición antigua japonesa compartimos Ikebana.

Seguro que mucho tendréis el nombre presente de haberlo escuchado en más de una ocasión, pero… ¿qué es realmente el Ikebana?

Principios del Ikebana

El arte floral japonés conocido como Ikebana proviene de antiguas tradiciones budistas, chinos concretamente. Y os preguntaréis, ¿cómo o por qué acaba en Japón una tradición budista china?

La respuesta es sencilla. Durante el siglo VI distintos misioneros chinos embarcaron su aventura hacia Japón donde dieron a conocer este tipo de arte en forma de ofrenda, y desde entonces, hasta el siglo XV, se consideró el Ikebana como una ofrenda divina.

En la actualidad aunque ligado a sus raíces, este arte se considera como arte independiente.

El Ikebana se basa en la armonía de una simple construcción lineal y la inclusión de flores o elementos que nos puede ofrecer la propia naturaleza.

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Escuelas de arte Ikebana

A lo largo de los siglos, han habido multitud de escuelas dedicadas a este arte, y como en cada disciplina, cada una con un sello característico y manías propias.

Ono no Imoko, más conocida como Ikebono, es considerada la primera escuela de dedicación exclusiva creada por un japonés debido a su trayectoria y visitas a la corte de la China Imperial.

En su retiro, ocupó el puesto de guardián del monasterio budista Rokkau-do (situado a las afueras de Kyoto) hospedandose en una casa pequeña de lago, de la que surgió su nombre. Ike-bo-no en su traducción hace referencia a casa del lago.

Partiendo de su experiencia y su profesionalización, se dio lugar al movimiento Ikebana con normas en común con el creador pero de características, simbologías y detalles completamente distintos a éste.

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Dando vida a la ofrenda

Lo que ahora es un arreglo floral decorativo, un día se consideró como importante ofrenda, y aunque el mensaje en la actualidad no es el mismo, sí lo son sus principios.

En la construcción del Ikebana podemos encontrar materiales propios de la naturaleza como flores, hojas, hierbas, ramas o semillas, aunque también podía dejarse lugar a material seco o artificial.

La esencia de un arreglo, además de en la utilización de sus materiales, es el diseño. Lo que puede parecer un decorativo sencillo, lleva horas y horas de procesado. No se deja nada al azar.

Las partes más destacadas en los diseños son el color, la forma, la textura y la línea.

El color y la forma vienen dadas por la propia naturaleza del elemento escogido, aunque con la creación de las escuelas modernas, dicha naturaleza podía modificarse. La textura venía determinada por la superficie de los materiales usados y la línea era expresada por la ramas que tenía dicha composición. Todos estos detalles eran imprescindible para hacer una buena obra de ikebana.

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El pleno año 2016 podemos encontrar obras de Ikebana en cualquier parte del mundo, pero, ¿sabrías reconocerlas a simple vista?

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