Ichiran Ramen, Una propuesta de restauración peculiar


Y decimos distinta no debido a su carta, si no a su curioso planteamiento de separación entre espacios.

Si eres de los que disfrutan de la privacidad incluso a la hora de comer, este es un sitio adecuado.

Más máquinas, menos camareros

Tranquilos, no hemos llegado a este paso en el tiempo en el que un humano es sustituido por una máquina. Alguien tiene que sacar adelante la laboriosa tarea, y eso lo hace el equipo de trabajo del restaurante.

Aunque si quieres evitar en mayor medida la interacción y te entiendes con el idioma, al entrar al establecimiento nos encontraremos de frente con una máquina expendedora de ramen.

No hay más que sacar el dinero, introducirlo en la máquina, seleccionar el plato que más nos interese y recoger el ticket que acredite nuestra solicitud.

Aunque debido a su público, también podemos contar con la ayuda de los tan profesionales trabajadores del establecimiento para ser orientados en nuestras necesidades.

ichiran-ramen-5

¡A comer! Pero que sea entre paredes 

Somos un poco exagerados, lo sabemos. Cuando tomas asiento y siguiendo la política y finalidad de este tipo de restaurante, te encontrarás casi como decimos, entre paredes.

Con los puestos delimitados por separadores, no seras capaz de distinguir si el restaurante está lleno o vació, salvo que agudices tu oído y busques la típica y reconocible melodía de sorber fideos.

ichiran-ramen-3

Acompañado a esta extraña sensación de comer entre paredes, encontrarás en tu sitio una hoja en la que facilitar a los cocineros el nivel de picante que deseas, sabor, cerdo asado o incluso la cantidad de ajo o distintas salsas.

ichiran-ramen-1

Su pedido, gracias

Si tienes claro qué y cómo lo quieres comer, es hora de facilitar tu selección al persona -invisible- del restaurante.

Debes deslizar tu comanda por una pequeña ventana que además servirá para que te entreguen tu plato recién elaborado. Pero tranquilo, tan pronto como tengas la comida en tu poder, se volverá a cerrar la trampilla.

Y si no quedas saciado con tu primera elección, sin moverte del asiento y sin ver la cara a nadie puedes ampliar tu selección.

Después de todo esto, ¿cómo saben cuando estoy listo para realizar mi pedido? No os alarméis. Cada puesto cuenta con un botón con el que dar el aviso a los trabajadores del restaurante.

ichiran-ramen-4

Pero todo tiene un por qué

Uno de los motivos que podría justificar compartimentar el restaurante, es la vergüenza. En los inicios del restaurante, las mujeres preferían no ser vistas comiendo fideos.

Y no es para menos, ya que más que por la vista, la práctica de sorber este tipo de alimento se reconoce fácilmente por el ruido característico de esta acción. Entendemos perfectamente que no quisieran incomodar a nadie, ¡nosotros también nos quedamos en nuestro compartimento!.

¿Y funciona la propuesta?

En Japón si, funciona. A pesar de parecer un restaurante de orientación japonesa exclusivamente, no lo es. Ichiran Ramen recibe la mayor parte de su clientela de turistas extranjeros llamados por la curiosidad. Y no tienen la necesidad de comer entre paredes, ya que existe la posibilidad de abrir el espacio y disfrutar del pedido de una forma más habitual.

Y algo han tenido que ver cuando Ichiran Ramen ha decidido expandirse a una ciudad como lo es Nueva York.

Desde luego como decimos, es una propuesta interesante y que camina por fuera de los marcos habituales. Aunque si vais a Japón, haced buen uso del mapa de localizaciones del que se dispone en su web.

localizacion-ichiran-ramen

¿Has estado en alguno de ellos? ¡Cuéntanos tu experiencia!

Previous El guardián de las estrellas está en Asuka
Next Sumo. Introducción al arte marcial tradicional