El guardián de las estrellas está en Asuka


A treinta kilómetros al sur de la prefectura de Nara, en la aldea de Asuka y alejado de las zonas turísticas, se encuentra uno de los tesoros más desconocidos de la cultura japonesa.

Un lugar que encarna una poco reconocida parte de la historia en la que se sentaron las bases del Japón actual.

Una etapa de hace doce siglos, en la que comenzaban a aparecer los primeros reyes y que, a su muerte, eran enterrados en unos monumentos funerarios conocidos como túmulos que aún hoy pueden seguir siendo visitados.

asukamura japon
La aldea de Asuka, enclave de este tesoro histórico, rodeada de pequeñas lomas y campos de arroz hasta donde la vista alcanza

Y es en este lugar plagado de restos arqueológicos, donde sobresale de entre todos un túmulo cuyo interior albergaba un mensaje perdido en el tiempo. Un misterio que lo convirtió por méritos propios en uno de los más destacados. Su nombre: Kitora Kofun.

Un olvidado tesoro nacional  

Construido hacia el S.VIII en la cima de una loma, este túmulo permanece aún desafiante al paso del tiempo. Sepultado por maleza y árboles, fue en 1978 cuando se descubrió, despertando así de un largo sueño de más de mil años.

tumulo funerario kitora aldea de asuka
En el borde de una pequeña loma, dentro de una cúpula de tierra y maleza se encuentra el inicio esta cultura tal y como la conocemos

Su forma está compuesta por una base circular de un diámetro de 13,8 metros sobre la que se levanta una bóveda semiesférica de 3,3 metros de altura, y en la que se encuentra en su interior la cámara funeraria que albergaba el sarcófago.

Pero no fueron sus medidas o su antigüedad los que lo colocaron como uno de los túmulos más importantes; “Kitora” aún guardaba un misterio en sus entrañas.

Un interior único en el mundo

Desde el año 1983 hasta 2001, y gracias a los sucesivos adelantos tecnológicos, se consiguió ir poco a poco accediendo a su interior mediante diferentes cámaras. Y desde el primer momento, el asombro de la comunidad fue máximo. Las imágenes mostraban cuatro paredes bajo un techo rodeando el sarcófago.

tumbaPoco a poco, pudieron comprobar que, bajo el barro y la tierra que cubrían las paredes, se encontraban representados lo que parecían diferentes animales mitológicos.

Con el uso de mejores cámaras y, ante el asombro de los arqueólogos, vieron cómo un tigre blanco, un pájaro escarlata, una tortuga negra, un dragón verde y un mapa astronómico en el techo que se encontraban representados, volvían de nuevo a la luz tras doce siglos de oscuridad.

Según los investigadores, los animales pertenecían al imaginario chino relacionado con las constelaciones, y su colocación no era aleatoria, si no que cada animal cumplía una función muy específica.

Por ejemplo, el tigre y el dragón, a sendos lados del sarcófago, protegían el alma del difunto, mientras el pájaro escarlata lo guiaba hacia el más allá. Además, el mapa celeste situado en el techo, catalogado como de los más antiguos conocidos, escenificaba algunas estrellas e incluso la trayectoria del sol.

Con el tiempo, tras estudiar en profundidad la cámara, se hallaron doce representaciones de seres antropomorfos con cabezas de animales relacionados con el budismo chino de la dinastía Sui (581 – 61 d.c.).

animales tumulo kitora dinastia sui
Aquí algunas de las imágenes que se encontraron tras introducir pequeñas cámaras en el interior de la sala funeraria. Un tesoro único

Todo este conjunto pictórico otorgó al monumento el carácter de único en su especie por lo que, poco después, fue declarado como Lugar de Interés Cultural.

Pero doce siglos eran demasiados, y los arqueólogos tuvieron que lidiar con un enemigo que les estaba ganando la batalla: el tiempo. La humedad y los terremotos habían dejado una dolorosa huella que, incluso después de someterse posteriormente a sucesivos trabajos de conservación, no pudieron eliminar del todo.

Para ello, se decidió excavar el interior del túmulo y extraer, con una precisión de cirujano, las paredes que conformaban la cámara funeraria, para luego ser trasladadas a un edificio a escasos metros, en donde los especialistas intentaron arrancar de las garras del tiempo estos tesoros pictóricos.

excavacion-kitora-kofunTras algunos años, esta olvidada parte de la historia pudo ser recuperada y mostrada al público en diferentes museos.

Hoy, cerca de este magnífico enclave, se está construyendo lo que será un centro neurálgico de la época tumular. En los 2.500 m2 que ocupará el lugar, se mostrará toda la información con el objetivo de restablecer su importancia dentro de la historia del país.

Pero además de mostrar un poco de esta crónica olvidada, se intentará también atraer a nuevos turistas a una zona que siempre ha estado fuera de las guías más ortodoxas. Una zona clave en la época antigua del Japón, un Japón poco dado a ser visitado por turistas y que os recomendamos desde aquí a que deis una oportunidad a este tipo de sitios.

Previous Un nuevo Pokemon para Nintendo Switch
Next Ichiran Ramen, Una propuesta de restauración peculiar