Clara Cow’s Cosplay Cup. En Holanda con el Team #Spain. ¡Nos vamos a Animecon!


Siendo sinceros, ya hemos vuelto en el momento de escribir estas líneas. Ha pasado una semana desde que aterrizamos de nuestra gran experiencia en Holanda junto al Team Spain, formado por Ileven & Ruben Destrona2.

Como en otras ocasiones hemos dicho, no es el primero al que asistimos ni será el último. En ocasiones es complicado no entrar en comparativas. Pero, ¿qué nos encontramos en el evento?

Lo primero y como en tantos, una inmensa cola de gente dispuesta para entrar al recinto. A cubierto y salvando el sol, eso sí. Por nuestra parte y casi abusando de acreditación, pasamos por una puerta lateral bien indicada para llegar a los mostradores exclusivamente dedicados a este fin.

Por un lado acreditados con al menos seis puestos y por otro lado la entrada comprada como asistente, con una larga fila de equipos. Acceso rápido y controlado en cualquier caso y con capacidad de reacción ante imprevistos.

Y nada más entrar, a un lado, la zona gastronómica. Al otro, recreativas y un pequeño escenario con sillas para distintas actividades.

Para comer

Comer nunca es barato, lo sabemos. Pero tampoco hay que pagar de más por lo que nos ofrecen. Aquí, además de haber variedad entre los distintos stands, encontramos precios ajustados y acordes al producto en la mayoría de los casos.

Afortunadamente no nos limitaban a comer Noodles pasados por agua caliente – que lo hicimos igualmente como recurso a las 23h – o arroz con curry. Desde karaage hasta Bento Boxes o perritos calientes Japanese Style es lo que vimos por allí. El precio, como ejemplo, dos brochetas de karaage por 5€. Unos 300gr de pollo podríamos decir.

El éxito, Bubble Tea. Sí, el té con burbujitas que al explotar en boca liberan otro sabor. Fresco entra bien, pero volvemos a pasar la barrera psicológica de los 5€ por el más grande (0,5l ó 0.6l).

Zona Comercial & Entretenimiento

Vista a la carrera y con menos tiempo del que hubiéramos querido, acabamos sorprendidos. Además de la variedad de stands a pesar del limitado espacio, los precios allí los encontramos competentes y adecuados. Lejos de todo pronóstico y considerándolo un país más caro que España, encontramos piezas con una diferencia de precio de hasta un 50% de ahorro. Si querías comprar, podías.

En cuanto a qué hacer en los ratos “muertos” o de desconexión y a pesar de programa Non Stop y la cantidad de actividades, concursos y proyecciones, había más. Una zona recreativa de arcades Remember que cualquier ochentero querría en su casa. Sin colas, sin pagar y con muchas opciones. ¡Nos faltan horas en el día!

Y como es habitual y no falta en ningún evento, zona de videoconsolas para celebrar los torneos y para echar partidas por la cara.

El concurso, con el Team Spain

Ha sido duro, tenemos que decirlo. Pero lo hemos disfrutado.

Hemos seguido el proceso de montaje de atrezzo, arreglos de última hora, ensayos, relaciones entre equipos, fotografías… ¡y poco más!. Dentro de una agenda apretadísima, no había casi tiempo ni para comer.

Con 16 equipos sobre el escenario y grandes trabajos por parte de todos, la final de la Clara Cow’s Cosplay Cup no ha dejado indiferente a nadie.

Y a pesar de que el Team Spain no ha vuelto a casa con ninguno de los dos premios ofrecidos para los concursantes, vuelven con su premio en forma de buenas palabras, felicitaciones y agradecimientos por esa gran actuación y gran trabajo hecho sobre el escenario del World Forum. ¡No lo decimos nosotros, mirad el vídeo!


Si miramos atrás y hacemos el balance, tenemos que destacar la disposición y la atención por parte de la organización y sus miembros en todo momento, la apuesta comercial y gastronómica para todos los públicos, los pases de proyecciones o conciertos y sobre todo, la cantidad de concursos a lo largo y ancho del fin de semana.

Pero sobre todas las cosas, nos quedamos con la experiencia vivida desde la perspectiva de un equipo concursante de Cosplay. Un placer haber vivido de tan cerca la experiencia de representar a un país salvando las fronteras.

¿Volveremos a Holanda?

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