Aokigahara. El oscuro bosque de los suicidios


Japón, además de contar con increíbles paisajes (siendo uno de ellos el que hoy mencionamos), cuenta con historias negras que se atribuyen a puntos concretos de la isla, como es el caso de Aokigahara.

¿Que no sabéis qué es Aokigahara? Bueno, ¿y si decimos el bosque de los suicidios? Aunque no es la denominación correcta, si es el sobrenombre adquirido debido a la infinidad de hechos destacados entre un mar de árboles y en la actualidad el más representativo.

Aokigahara

Aokigahara es un bosque de 35 km2 ubicado al noroeste de la base del monte Fuji entre la prefectura de Yamanashi y la de Shizuoka.  El bosque tiene una asociación histórica con demonios de la mitología japonesa incluyendo poemas con una antigüedad superior a los 1000 años en los que se indica que está maldito.

Historia & Fama

Se dice que Aokigahara se formó de los torrentes de lava de las constantes erupciones del monte Fuji ocurridas entre los años 800 y 1083, siendo la erupción Jōgan, ocurrida en 864, la que más contribuyó a su formación, teniendo una duración de 10 días y abarcando parte de la bahía de Edo y la provincia de Kai.  Además, la cantidad de lava emergida afectó a un antiguo lago en las cercanías llamado Senoumi, dividiéndolo en 3 lagos; Sai, Shōji y Motosu.

En el Japón feudal del siglo XIX, cuando las hambrunas y las epidemias azotaban a la población, las familias más pobres abandonaban a su suerte a los niños y a los ancianos que no podían alimentar. Por este motivo, surgieron historias que afirmaban que el bosque estaba encantado por los fantasmas de los que allí murieron.

Su fama como lugar de suicidio quizá se deba a que en 1960 se publicó la novela Nami no Tou, de Seicho Matsumoto, en la que al final de la obra dos amantes se suicidan en el bosque. Además, en 1993 se publicó El completo manual del suicidio, de Wataru Tsurumi, una guía para suicidarse donde recomienda este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida.

En el año 2016 se estrenó la película de terror The Forest, inspirada en la historia reciente del bosque.

Números Negros

El bosque es conocido por ser un lugar popular para suicidarse. Es el lugar en el que más gente se ha suicidado en Japón y el segundo en el mundo, después del puente Golden Gate ubicado en San Francisco, Estados Unidos.

El gobierno local declara que desde la década de 1950 se han hallado alrededor de 500 cadáveres. La causa principal de la muerte de estas personas es el suicidio. Muchos de los cadáveres tenían alrededor de 30 años de edad en el momento de la defunción.

La cantidad de suicidas ha aumentando desde 1988, aumentando hasta casi 73 muertes al año. En 2002 se encontraron 78 cadáveres en el bosque, con lo que se superó el anterior récord de 1998 de 73, y en 2003 la tasa ascendió a 100 personas.

Por este motivo, en los últimos años el gobierno local ha parado de dar a conocer el número de suicidios, para de alguna manera evitar asociar Aokigahara con el suicidio.

La alta tasa de suicidios ha hecho que se designara a operarios para que colocasen carteles en el bosque, tanto en japonés como en inglés, con el fin de que aquellos que vayan con el propósito de suicidarse busquen ayuda.

Las batidas para la búsqueda de cuerpos se lleva realizando desde 1970. Unos 300 operarios se adentran anualmente en el bosque para localizar los cadáveres que no han sido encontrados por los visitantes y guardias forestales. Incluso la policía patrulla los alrededores en busca de posibles suicidas.

Un mito popular sobre el Aokigahara es que los yacimientos de hierro magnético que hay en el lugar hacen que las brújulas y los GPS dejen de funcionar, provocando que los viajeros se pierdan.

Popularidad, el mejor método preventivo

Volviendo al tema de la fama del bosque por la asociación a hechos puramente oscuros como el suicidio, hemos visto como el turismo muestra un especial interés en los puntos más macabros de lo que hablamos.

Debido a la popularidad y a que continuamente éstos de adentran bajo las sombras de los árboles en busca de su fotografía del día, los japoneses se plantean el lugar donde dar fin a su historia.

Aunque intentando ser positivos, tal vez no sea el único planteamiento el del cambio de ubicación. Puede que no disponer de la posibilidad y salida del bosque, sea continuar viviendo el planteamiento por el que opten estas pobres almas en pena.

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