Adiós a las esvásticas, Hola a la ignorancia


Usted no lo sabe, pero no es libre. Usted piensa que puede decir y hacer lo que le dé la gana, pero no puede estar más equivocado.

Hace tiempo, aproximadamente un año, recuerdo quedarme ojiplático leyendo una noticia en uno de esos portales de Internet de esos que no sabes si creer o no lo que publican.

Entre sus titulares se podía destacar la siguiente frase:

Japón quiere eliminar las esvásticas de sus mapas porque ofenden a los turistas  

Y para quien llegados a este punto no lo sepa: los templos budistas se marcan en los mapas con una esvástica dibujada en el sentido contrario a la de la simbología de la Alemania nazi.

esvastica budista japon templo
A la izquierda, la esvástica budista, a la derecha el símbolo por el que será sustituido: una pagoda

Recuerdo no haber creído esas palabras en un primer instante; sin embargo, distintos contactos por la red nos confirmaron, con un sentimiento de amargura, la veracidad del hecho.

Ante tan extraña situación, redes sociales como Twitter fueron fuente de protesta y difusión inundándose de mensajes de gente contraria a la propuesta con una cabecera de contenido directo y con la que coincidimos completamente.

No retiremos las esvásticas, eduquemos a los turistas.

Este símbolo, que también se utiliza en otras culturas, es de gran importancia para el budismo, pudiendo apreciarse en las pinturas de las paredes de casi cualquier templo de toda Asia.

Un símbolo, tomado del hinduismo y completamente independiente de cualquier mensaje político, una rúbrica de su religión.

Con un rechazo a la propuesta más que apreciable y, a pesar de las propuestas entre las que tomaron protagonismo la recogida de firmas, el gobierno japonés ha decidido continuar con su plan de censura ante el miedo generado por su posible impacto negativo entre los turistas.

Y es que bajo nuestra humilde opinión, creemos que el problema no es la figura representativa similar a una esvástica , sino la estupidez que es señora atrevida.

Apostamos sin miedo a equivocarnos a que esta reivindicación de medio pelo y totalmente fuera de lugar, llega al país nipón de manos de gente que desconoce y respeta la cultura asiática y la importancia del símbolo dentro de la historia del continente.

Es, pues un ataque directo de la idiocia actual que nos rodea hacia la cultura.

Y esto, querido lector, como amantes de la cultura asiática o de cualquier o otra, nos duele hondamente.

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